No supe entonces comprender. Cometí el error de haberlo enjuiciado por sus palabras y no por sus actos. Iluminaba y perfumaba todo mi planeta. ¡Jamás debí haberlo abandonado! Debí haber intuido su ternura detrás de sus ingenuas astucias. Y yo soy demasiado joven para saber amarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario